Por: Juan Pablo Monsalve Gómez | El Magdalena Medio sigue siendo considerado una de las regiones con mayor diversidad biológica en Colombia. Según el SIB Colombia, en la región se han registrado 13.271 especies, de las cuales 565 de ellas son endémicas. Estos ecosistemas son proveedores de varios servicios de regulación hídrica, como la captura de carbono y soporte para economías locales basadas en pesca, ganadería y agricultura.

Al interior del campus de UNIPAZ, ubicado en la vereda El Zarzal conviven 21 especies de mamíferos, donde podemos encontrar desde murciélagos hasta pequeños carnívoros, lo que lo convierte en un punto de alta riqueza biológica al interior de esta zona ribereña. En él habita el Oso Palmero, catalogado como especie altamente vulnerable, y el Armadillo Coletrapo.

Estas especies no solo representan un valor biológico, también constituyen un patrimonio cultural y ambiental en la región.

Avistamiento de Oso Palmero en Santa Lucía

En el año 2022, en un monitoreo sistemático se logró documentar 532 observaciones que corresponden a 114 especies de fauna silvestre. Entre ellas se pueden encontrar aves, reptiles, anfibios y mamíferos. Cada cifra respalda la importancia ecológica que el campus representa y legitima en su defensa con datos científicos confiables.

Además de la fauna, la diversidad vegetal de este relicto es muy significativa. Estudios florísticos han logrado identificar decenas de especies de árboles nativos, entre ellos se incluyen ceibas, laureles y yarumos, que son fundamentales para el ciclo del agua y es un refugio para muchas aves

Voces del campus

Mucho más allá de los números, este bosque funciona como un aula viva. Sus árboles, suelos y cuerpos de agua enseñan tanto o más que cualquier laboratorio. Reconocerlo implica replantear cómo se concibe el desarrollo universitario frente a la biodiversidad que rodea al campus universitario.

El estudiante Denzell Morales de Comunicación Social expresa que, “en muchas ocasiones, mientras camino hacia mis clases, me detengo a observar detenidamente las aves que se posan a descansar en los árboles de la universidad. Es el recordatorio de que estamos compartiendo el espacio con otros seres vivos”.

Denzell Morales, estudiante de Comunicación Social

Los caballos, que apoyan las prácticas en UNIPAZ, también reflejan esa convivencia. La estudiante Asly Puerta de Comunicación Social destaca que, “los caballos conviven en un entorno único. Aquí no solo son usados para fines educativos, también nos recuerdan cada día la importancia de conservar las posturas saludables, que logran atraer a las aves y otros animales”.

Asly Puerta, estudiante Comunicación Social

Amenazas crecientes

El peligro no solo proviene de las obras internas. En corredores viales cercanos, estudios han logrado registrar más de 250 accidentes de fauna silvestre en periodos cortos. Las vías fragmentan las poblaciones, reducen el flujo genético y debilitan gravemente su capacidad de adaptación con el pasar del tiempo.

Según un estudio de la Fundación Biodiversa Colombia se logró documentar que en las vías del Magdalena Medio se pudieron registrar hasta 40 atropellamientos de fauna por kilómetro al año, lo cual esto afecta principalmente a los mamíferos y reptiles del área. Estos datos ayudan a resaltar la necesidad de implementar pasos de fauna y medidas de mitigación.

Según el IDEAM, Colombia perdió alrededor de 113.000 hectáreas de bosque en el año 2024, lo que representa un incremento del 43% respecto al año anterior. La ganadería extensiva, la apertura de nuevas vías son los principales motores de esta deforestación que cada día va en aumento.

Cada metro de bosque que se pierde genera un vacío donde el cemento logra reemplazar las raíces. Cada hectárea que se logra conservar, en cambio, fortalece el legado ambiental que aún respira. La expansión universitaria debe equilibrarse con la necesidad de poder garantizar hábitats funcionales para las especies presentes.

Existen muchas alternativas: pasos elevados o subterráneos, una buena señalización y una variedad de campañas educativas. Experiencias como Ecocampus en la Universidad del Norte en Barranquilla, demuestran que la universidad puede ir mucho más allá del diálogo y ser una de las protagonistas de la solución ambiental.

También podemos observar un claro ejemplo como la Universidad Javeriana en Bogotá donde implementaron un programa de monitoreo de fauna en el interior de su campus, con el cual lograron identificar más de 80 especies de aves en un entorno urbano. Este ejemplo nos demuestra que la infraestructura académica puede coexistir con la biodiversidad si se planifica de forma sostenible.

Avistamiento de Armadillo Coletrapo en Santa Lucía

El papel de la sociedad

La comunidad universitaria tiene el papel muy importante. Estudiantes y docentes pueden ser los líderes en procesos de sensibilización que transformen la forma en que se habita el campus. Reconocer que allí también existe una fauna silvestre ayuda a cambiar de inmediato la relación con el entorno.

En el año 2022 el Ministerio de Ambiente y el INVIAS publicaron la cartilla de pasos de fauna en infraestructura lineal, que recomienda la implementación de pasos elevados, pasos subterráneos y señalización en carreteras de alta accidentalidad. El implementar estas medidas en el entorno de UNIPAZ podría llegar a reducir en gran parte las muertes de fauna y restaurar la conectividad ecológica

La responsabilidad no recae únicamente en la institución. La fauna no entiende de fronteras administrativas, se mueve entre barrios, carreteras y lotes urbanos. Por ello mismo, la conciencia ciudadana suele ser más determinante que las cifras para garantizar su conservación.

El bosque húmedo tropical que se encuentra al interior de UNIPAZ representa un fragmento cada vez más escaso en la región. Su valor trasciende lo local: es un relicto que conserva la memoria biológica del Magdalena Medio y sostiene procesos vitales para la región.

El futuro del campus del instituto universitario de UNIPAZ depende de las decisiones que se puedan llegar a tomar en la actualidad. La conservación de este bosque es una tarea colectiva, la cual nos compete a cada uno de los involucrados. Ya sean los estudiantes, docentes, autoridades locales o los ciudadanos que podamos liderar las acciones de restauración y la educación ambiental que puedan lograr que este relicto permanezca como un aula viva para que las generaciones futuras puedan disfrutar de estos espacios.

El reflexionar sobre la existencia del bosque que permanece al interior del campus de UNIPAZ también es pensar en el papel de nosotros mismos como una especie más. Cada árbol que permitamos siga en pie es una lección silenciosa, de resistencia y de un excelente equilibrio.

La conservación no es únicamente una tarea de biólogos o autoridades ambientales; es una responsabilidad compartida que nos compete a cada uno de nosotros, que comienza con el respeto cotidiano al entorno.

Entender que la vida silvestre forma un papel esencial en nuestra comunidad es el primer paso para poder construir un futuro donde el conocimiento y la naturaleza coexistan de forma armónica.

*Estudiante de Comunicación Social
Instituto Universitario de la Paz (UNIPAZ)
Revista COMPAZ

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