ENTRE LA INMEDIATEZ, LA ÉTICA Y LA REVOLUCIÓN DIGITAL
Por: YAEL MILDREDTH ACOSTA DÁVILA – MELANIE CAROLINA CASTILLO CERPA | En palabras del escritor Gabriel García Márquez, “No hay mejor oficio que el periodismo”. Una de las profesiones que le ha aportado de manera significativa a la historia de la sociedad. Grandes hombres y mujeres han impactado esta profesión y han dejado grandes enseñanzas a las nuevas generaciones de periodistas que se están formando para seguir escribiendo esta historia desde el ámbito del mundo digital, pero con todo el rigor, la ética, la responsabilidad y el profesionalismo que lo amerita.
La transparencia en los medios es esencial para construir confianza y fortalecer el desarrollo social. En un mundo saturado de información, la credibilidad se convierte en el pilar que sostiene la comunicación responsable y el avance de una sociedad bien informada. La ética periodística debe prevalecer ante la inmediatez y los intereses externos.
En este artículo queremos darles voz a tres figuras emblemáticas del periodismo local: Francisco José Campo, comunicador social y director del programa digital Café de la Noche; Andrea Juliana Bermúdez Celis, maestra en artes audiovisuales y actual presidenta de la Asociación de Periodistas de Barrancabermeja (APB) y Pedro Severiche Acosta, periodista y escritor con más de 40 años de trayectoria, jefe de redacción del portal Río Grande y considerado un ícono del periodismo barranqueño.
EL ESCENARIO HA CAMBIADO
Francisco José Campo inicia su reflexión señalando que, a pesar de los cambios tecnológicos y metodológicos, “el ABC del periodismo sigue siendo el mismo. Lo que ha cambiado -enfatiza- es el entorno: vivimos en la era de la revolución telemática, de la inteligencia artificial, y de un flujo informativo constante”.
Reconoce que, “por eso, los currículos académicos han tenido que adaptarse, incorporando nuevas herramientas sin perder la esencia del oficio: la búsqueda de la verdad, la ética y la responsabilidad social”.
Campo, con décadas de experiencia en medios de comunicación en medio del conflicto armado colombiano, reconoce en las nuevas generaciones una capacidad admirable para adaptarse a los cambios, pero también una exposición mayor a la inmediatez, a la superficialidad y a las presiones externas, como las redes sociales o los intereses políticos.
“Sea subjetivo todo lo que quiera, pero sea serio, sea responsable, sea ético”, recomienda con contundencia.
ÉTICA EN TIEMPOS DE ALGORITMOS
Pedro Severiche Acosta, quien ha sido testigo de la evolución del periodismo local por más de cuatro décadas, coincide en que el ingreso de las nuevas generaciones es positivo y necesario.
“Aportan frescura, nuevas perspectivas y un dominio natural de las herramientas digitales”, afirma. Sin embargo, alerta sobre un reto ético cada vez más frecuente: la presión de publicar rápido sin verificar.
“Las redes sociales premian la velocidad, pero el periodismo exige rigor”, dice Severiche. Para él, la pasión no siempre va de la mano con la preparación, y si bien hay jóvenes muy talentosos, también existen vacíos serios en formación ética y técnica. Reconoce, además, un cambio en el perfil del periodista barranqueño: ahora se espera que sea multitarea, que cree contenido para múltiples plataformas y que esté en formación constante.
Sobre las nuevas narrativas, destaca que los jóvenes periodistas dominan herramientas digitales y saben conectar con nuevas audiencias, pero advierte sobre los riesgos de convertir la noticia en espectáculo, especialmente en plataformas como TikTok o Instagram. “No todo contenido viral es periodismo”, sentencia.
RETOS Y APRENDIZAJES COMPARTIDOS
Andrea Juliana Bermúdez Celis, actual presidenta de la APB, ofrece una mirada complementaria desde su experiencia como docente y productora audiovisual. Para ella, las nuevas generaciones enfrentan el reto de encontrar espacios reales en medios tradicionales, donde la renovación no siempre es prioridad.
Andrea resalta que hay una tensión entre la necesidad de innovar y la tradición de las viejas escuelas del periodismo. No obstante, ve en los jóvenes una capacidad inmensa para narrar historias locales desde otras perspectivas, utilizando lenguajes más inclusivos, formatos digitales y estrategias transmedia.
“En muchos de ellos hay una conciencia clara del papel social del periodismo”, afirma. Pero también reconoce que esa conciencia necesita nutrirse constantemente con formación crítica, mentorías y, sobre todo, oportunidades de práctica real.
BARRANCABERMEJA, UN ESCENARIO COMPLEJO PARA EJERCER
Tanto Francisco José Campo como Pedro Severiche recuerdan que Barrancabermeja ha sido históricamente un terreno difícil para ejercer el periodismo.
Campo rememora su juventud profesional en medio de la violencia armada, donde reportar significaba enfrentarse a riesgos mortales. Hoy, aunque el contexto ha cambiado, la ciudad sigue enfrentando violencias de otra índole, como las ejercidas por bandas criminales, lo que requiere del periodista prudencia, mesura y un fuerte compromiso con la verdad.
En este contexto, el consejo de Severiche es claro: “Sean rigurosos, honestos y humildes. Que escuchen, verifiquen, respeten la verdad y no se dejen seducir por la vanidad digital”.
EL LEGADO QUE PERMANECE
Más allá de los retos, hay una constante en todas las voces consultadas: la ética no es negociable. Como decía Gabriel García Márquez, “el periodismo es el mejor oficio del mundo, pero también uno de los más demandantes en términos de integridad”.
Campo insiste en que los jóvenes deben aprender a detenerse, a “reposar” la información, a pensar antes de publicar. “La rapidez no puede estar por encima de la veracidad. Si no hay elementos suficientes, mejor no publicar. La noticia no es una carrera de velocidad, es una carrera de fondo”, concluye.
HACIA UNA NUEVA NARRATIVA
Las nuevas generaciones de periodistas en Barrancabermeja tienen ante sí el desafío de narrar una ciudad compleja, diversa y cambiante. De romper esquemas sin romper principios. De innovar sin perder la esencia. De ser digitales, pero profundamente humanos.
La esperanza está en que lo hagan no solo con talento, sino también con coraje, con escucha, con rigor. Porque al final, como coinciden todos los entrevistados, más allá del medio, el formato o la plataforma, lo que define a un buen periodista no es su equipo técnico, sino su compromiso con la verdad.
El periodismo enfrenta el desafío de equilibrar la inmediatez con la ética en un mundo impulsado por la revolución digital. La velocidad con la que circula la información exige responsabilidad y verificación, evitando la desinformación.
La ética sigue siendo el pilar para preservar la credibilidad y la confianza del público. La tecnología ofrece herramientas poderosas, pero el periodista debe usarlas con criterio.
En este nuevo entorno, el verdadero valor del periodismo radica en su capacidad de informar con rigor y conciencia social.


